martes 27 de noviembre de 2007

Campaña personal contra el ruido

RUIDO:
Sonido inarticulado, por lo general desagradable.
Pleito, alboroto o discordia.
Apariencia grande de las cosas que no tienen importancia. Interferencia que afecta a un proceso de comunicación.
Estas son las distintas acepciones que recoge la R.A.E. sobre este vocablo, por lo tanto, no me extraña que este produzca en mí un sentimiento de repulsa hacia el vocablo en sí, tanto en su significado como en su significante.
Trabajo en una biblioteca y para mí es importante que el silencio reine en el lugar y yo, que puedo, lo hago saber a los usuarios, pero aún así los jóvenes universitarios hacen caso omiso de mi exhortación, por lo que las risotadas se siguen por los pasillos y salas del edificio acompañadas por los sonidos estridentes de los móviles. Yo me irrito no lo puedo evitar, me pongo como el del cartel de arriba brrrr...además me recuerda a esa entrada o introito que ya hice en su momento "¿Porqué habla tan alto el español?". ¿Estaré enferma?.
Cuando tengo momentos de tranquilidad en el trabajo aprovecho y leo algunos libros que caen en mis manos. Hoy ha sido "El arte de insultar" de A. Schopenhauer, destacado filósofo alemán y célebre misógino. En su pequeña introducción encontré la siguiente anécdota, qué por sentirme algo identificada en este aspecto hoy os la remito:
"Schopenhauer, que odiaba el ruido (escribió incluso acerca del particular un ensayo publicado en 1851), molesto por el que hacían tres mujeres que estaban hablando en la escalera de su casa, les exigió que se fuesen; una de ellas, la costurera Caroline Marquet, se negó, y en el curso de la subsiguiente y airada discusión nuestro autor la empujó, de tal manera que la obstinada parlanchina cayó rodando por las escaleras. La costurera lo denunció, y comenzó así una larga serie de enojosos procesos judiciales, en diversas instancias, cuyo resultado final fue la condena a Schopenhauer a pasar a la mujer una pensión vitalicia por las lesiones sufridas. A la muerte de la Sra. Marquet, en 1841, Schopenhauer descargó su irritación en un dístico latino que ideó a tal efecto y en el que se aprecia todo el brillo malévolo de su inteligencia y de su estilo: obit anus, abit onus ("muerta la vieja, se acabó la carga"). Curioso.
A propósito de este filósofo que piensa de la felicidad:
"La paz, la tranquilidad y la felicidad habitan solo allí donde no haya ningún dónde ni ningún cuándo"

21 Risotadas:

Belén dijo...

Los ruidos son bastante molestos si... pero en los edificios en los que vivimos de paredes de papel de fumar es muy dificil no oír absolutamente nada...

Buena anécdota ;)

Besos!

Castigadora dijo...

Ruidos! Tengo un vecino que le encanta ducharse en plena madrugada pegando berridos, porque realmente eso no puede ser cantar, o el hombre habría nacido sordo, por naturaleza!!! Y más a las 4 de la mañana!

Besosssss!!!

La interrogación dijo...

Y sin embargo vivimos en la cultura del ruido. En la calle, en los bares, en los vecindarios, en las bibliotecas. Se nos ha olvidado lo que es el silencio y madre de dios, lo que se agradece cuando reina.
No sabía yo esta historia de Shopenhauer, pero vamos, un poco borrico sí que fue ¿no?

Besos silenciosos.

carlota dijo...

Supongo que tengo la suerte de vivir en una casa en el campo, aislada del mundanal ruido, aunque, entre nosotras, a veces echo de menos un poco menos de tranquilidad, jaja. Un abrazo, guapa.

cacho de pan dijo...

ni ruido ni grafitis!
se agradecería un poco de convivencia en paz!

Agatha Blue* dijo...

Secundo a Cacho de Pan.

Los grafittis ilegales, aquellos que plantan en cualquier lugar sin permiso, me ponen nerviosa. Me enfadan!

Y el ruido... bueno... Hay gente ruidosa porque sí... no lo pueden evitar...

Agatha Blue*

Vik dijo...

Lo peor de esto es que nos ponen quejas a nosotros (abs) porque hablamos en las salas, que además, son nuestro lugar de trabajo y no les incomoda el ruido de sus "compañeros" usuarios: el pitido del móvil, ni la risa o el taconeo de la niña pija, que coman en la biblioteca, etc.

Pero es lo que hay.

vik dijo...

perdón sobre todo a mis compis de biblio, somos ASB (auxiliares de servicios bibliográficos) suena chulos, eh? pues lo único que hacemos es colocar libros y lidiar con lo niñatos.

echaita dijo...

Apoyo tu campaña contra el ruido, por eso ahora mismo empieza mi voto de silencio. bsos

------------------
------------------

LeCaprice dijo...

Ruidos a miii...mis paredes dan sensación de transparentes, escuchos los nuevos recién llegados (niños de pocos meses)cada minuto llorando, la cisternas de los baños, los ronquidos del de abajo...ruidos amiiiii...un besito...por la campaña contra el ruido ssssssssssss

Mama quiero ser bollera dijo...

El Schopenhaue ese deberia de haberse tropezao con mi colega la estanquera jajajaja otra gallina le hubiese cantao que ella no se anda con chinitas...

Hala que chulo tu blog :)

without dijo...

Ruido: ausencia de armonía... Así escribo este comentario en pleno silencio...

Un beso

presley con tapones dijo...

pues yo emularia sin pensarmelo dos veces al shopen este y tiraria por als escaleras o por el hueco del ascensor sin remilgo alguno a mi vecina de arria , la cual nos tortura todas las mañanas a las 8 de la mañana con rancheras (pero no una o dos o tres..sino la misma reiterativamente)...kiero dormirrrrrrrrrrrr!!!!

Toupeiro dijo...

Estamos en obras, buff lo que nos espera: Taladros, martillos...no quiero ni pensarlo.

zanzara dijo...

Cuánta razón tienes, el silencio es un bien muy escaso.... Yo, entre el teléfono, las obras de la calle de mi oficina, el del bar de abajo que pone la tele a 1000 y mi secretaria que se tragó un altavoz, lo echo tanto de menos...

un beso!

Persio dijo...

Ruido: música mala, aunque esté bajita.

Pobre Schopenhauer, creo que no le sobraban las mujeres... ¡Cómo para quejarse de las viejas!

Madame Vaudeville dijo...

Mmmm. Interesante.
(Silencio)
Besos callados (que sólo el "mua" rompa el silencio)

Mul dijo...

Jajaja! No te gustaría entonces currar en mi trabajo, que somos muy bulliciosos!!! (Pero lo pasamos bien)

Milagros Sánchez dijo...

Sólo podremos evitar esta cultura del ruído cuando tengamos claro lo siguiente:
"las secuelas que produce este exceso sonoro es un molesto zumbido en los oídos, disfonía vocal, extrema irritabilidad, angustia, agresividad e insomnio, junto con aumento de trastornos cardiovasculares y úlceras".
Ni te cuento el rúido diario que soporto estóicamente en mis clases diarias.
¡Sólo me queda regalarte unos tapones de silicona para tus oídos!:D
Besitossssss y ¡buen finde!

eSadElBlOg dijo...

psssst habrar bajito...
la verdad es que echo tanto a faltar algún minuto silencio total... fui de vacas a Marruecos y lo que más me ilusionaba era ir al desierto, por el tacto de la arena y el silencio. Y cuando estabamos sentados viendo como el sol se ponía tras una duna, escuche:
-MAMAAA DONDE ESTAS??? ME OYESS??? QUE ESTOY EN EL DESIERTO, QUE SI QUE TENGO COBERTURA...
Para haber enterrado allí mismo a la petarda esa y a su móvil.

Aprendiza de risas dijo...

Yo trabajo en un cole de primaria y lo de los ruidos, gritos, voceríos... es horroroso.
Hay días que salgo con la garganta hecha polvo o con la sensación de haber hecho muy poco en clase. La garganta dolorosa es debido a mis gritos que deben elevarse por el tono de los de mi alumnado. Si decido no gritar, el tiempo invertido en que se calmen y callen es desproporcionado, así que no nos da tiempo de hacer mucho esa sesión...
Y es un tema que tratamos de continuo en el cole, pero no hay manera...

Besitos,